DESDE MI VENTANA OPTICA :: LEY 241, LICENCIA PARA MATAR
"Confieso, que al retornar a mi lar natal, durante días, la frustración me asaltaba, al ver lo peligroso que resulta al peatón transitar las vías públicas. Choferes amparados en esta Ley mostrenca, violan derechos constitucionales, como transitar libremente" dice Almánzar.
POR ALEJANDRO ALMANZAR
NUEVA YORK.- Si algo diferencia a naciones desarrolladas de las pobres, es el respeto al derecho del ciudadano, sobre todo, a su vida. La primera vez que caminé las calles de Los Estados Unidos, lo que mas me llamó a la atención fue el orden en el transito y el respeto a los transeúntes por parte de conductores.
Confieso, que al retornar a mi lar natal, durante días, la frustración me asaltaba, al ver lo peligroso que resulta al peatón transitar las vías públicas. Choferes amparados en esta Ley mostrenca, violan derechos constitucionales, como transitar libremente.
Durante años, serví al transporte público, y nunca pude entender, cómo la sociedad permitía una Ley de Transito tan arbitraria e inconsecuente con la ciudadanía, donde incluso, bajo su sombra muchos crímenes se cometen.
Dirigentes políticos, sindicales y otros, perdieron la vida, bajo la impunidad de esta dichosa Ley. Impedidos físicos, animales, ancianos, niños y hasta enajenados mentales son víctimas de la imprudencia de conductores, quienes en 24 horas están en las calles como si nada hubiese pasado.
El irrespeto comienza con la falta de zonas señalizadas, por donde el peatón camine con seguridad. Es tiempo ya, de que el país se levante contra tanta impunidad, no podemos permitir que las vías públicas sean una especies de “ruletas rusas” para el ciudadano.
El último de esos bochornosos hechos lo cometió Robert Boció, un jovencito de 22 años, contra tres miembros de una misma familia, que salieron a celebrar la victoria del equipo dominicano en el Clásico Mundial de Beisbol.
Los cuerpos de los finados estaban aún calientes en el ataúd, cuando este fue dejado en libertad, a pesar de comprobarse que conducía sin licencia. Si la Constitución garantiza la vida desde la concepción hasta la muerte, es total contradicción que la Ley 241 libere de cargos criminales a quienes con accidentes llevan dolor a las familias.
Esta licencia para matar la usan hijitos de adinerados, echando carreras en avenidas como la Abraham Lincoln y otras del centro de la capital dominicana, en las que inocentes han perdido la vida, y los más afortunados andan por ahí viviendo el calvario de la invalidez.
Quizás sea el único país “organizado”, donde la autoridad impone multas a los violadores de la ley de tránsito, y el infractor sigue conduciendo normalmente. Que estos acumulen cientos de multas y ningún juez les solicite medidas de coerción, ni suspensión de su licencia.
En Los Estados Unidos de América, ningún conductor o conductora osaría hacer eso, porque los jueces respetan a la sociedad. Pero todo no es dolor, en el día dedicado a los periodistas, 30 colegas fueron beneficiados con una pensión del Poder Ejecutivo.
Celebro por todos ellos, en especial, por ti, Marcelo Peralta, porque sólo quienes ejercen con dignidad el oficio de Goyito, Orlando y el Gabo, como tú, terminan su dilatada carrera desprovistos y a merced de una mano amiga, felicidades.
EL AUTOR ES PERIODISTA
RESIDE EN NUEVA YORK


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